ACADEMIA DE CORTE, CONFECCIÓN´... Y PUNTO

Escrito por javierastasio 04-06-2011 en General. Comentarios (0)

 

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El Marqués de Castrillón no anda precisamente sobrado de paciencia en estos difíciles días en que la Academia de la Historia que preside desde hace ya trece años anda en bica de todos y su prestigio por los suelos.

No descubro nada a estas alturas si aclaro que la causa de todo este revuelo está en su magno Diccionario Biográfico que, como cuentan de los vampiros, no ha resistido ni siquiera unos minutos la exposición a la luz pública.

Cualquier excusa que trate de poner ahora, como viene haciendo en las entrevistas que se ve obligado a conceder, no hace sino dejar perplejos a propios y extraños del descontrol con que se ha llevado a cabo un proyecto de más de seis millones de euros que, naturalmente, no ha salido del bolsillo de los académicos -más bien al contrario- y poner en duda la existencia de una institución capaz de parir tamaña obra con tales malformaciones.

El marqués de Castrillón y director de la Real Academia de la Historia, que ni se plantea presentar la dimisión, asegura en la entrevista concedida a Borja Hermoso y Teresa Constenla que hoy publica EL PAÍS que él no es quien para juzgar los artículos encargados a los biógrafos y asegura que revisar cada una de las biografías hubiese convertido la obra en inacabable. No me lo creo. Es impensable que ninguno de los responsables de la institución haya sentido la más mínima curiosidad por leer las entradas correspondientes a Franco, Carrillo o cualquier otro personaje controvertido. Todos sabemos qué palabras son las primeras que buscan los chavales cuando cae en sus manos el primer diccionario y negarlo sería tan estúpido como tratar de ponerse a salvo de tan catastrófico diccionario colgándose la etiqueta de liberal.

Lo que probablemente ocurrió es que a ninguno de quienes leyeron las entradas de la discordia les extrañó su contenido y no fue capaz por ello de medir las consecuencias de las mismas. Algo parecido a lo que debió ocurrir con el último libro-entrevista que Pilar Urbano público sobre sus conversaciones de la Reina, en la que algunas opiniones de Doña Sofía no resultaron polémicas para quienes revisaron las galeradas en Zarzuela y luego, a los ojos, de la opinión pública levantaron la mayor polémica en que se haya visto envuelta la Reina.

No sé cómo son el resto de miembros de la academia, pero sí sé cómo es Gonzalo Anes que acostumbra escurrir el bulto de las preguntas más polémicas con una muletilla tan liberal como "...y punto". Aunque algo "raritos" y "carcas" deben ser cuando, antes de iniciar sus sesiones, se encomiendan al espíritu santo.

¿A ver si va a ser la palomita la que no ha hecho su trabajo, dejando que los biógrafos abusasen de su libre albedrío y permitiendo el abuso del "corta y pega" -más de una entrada aparece tal cual en Internet- tan socorrido para los vagos? Pero, ahora que lo pienso, también podría ser que la Academia no contase con que otros "niños" jugasen con su carísimo juguete.