A MEDIA LUZ

SGAE

¿Y POR QUÉ NO EL DESASTRE DE ANNUAL?

Escrito por javierastasio 04-07-2011 en General. Comentarios (2)

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Es como esos curas que cada domingo suben al púlpito para sermonear a los fieles con su voz tan efectista como monocorde, ajustándose a un patrón, siempre el mismo, de entonaciones y gestos hable de lo que hable, diga lo que diga.

Al igual que esos predicadores que aprovechan cualquier circunstancia para asustar a la parroquia con el fuego eterno, este señor eternamente vestido con camisa blanca o azul, vaqueros y blazer se esfuerza, le deben pagar por ello, por retorcer la actualidad hasta sacarle punta para que, pase lo que pase, culpar de todo a Zapatero o, en su defecto, a Rubalcaba.

Ayer no debió esforzarse mucho, porque el palo se lo llevo el presidente, acusado de ser amigo íntimo de Teddy Bautista y los detenidos -por qué no de llevar el mismo nombre y primer apellido, José Luis Rodríguez, que el principal implicado- en el transcurso de la operación que investiga el desvío de fondos en la SGAE. No era difícil. La mayor parte de los miembros de la Junta que preside Bautista y que acaba de ser reelegida son "cómicos" y músicos rojos, de esos que impidieron que Rajoy sucediera al Aznar del Prestige y la Guerra. O que, quién lo sabe, le salvaron, porque yo aún no tengo claro que a Rajoy le entusiasme llegar a la Moncloa.

Dijo eso con el mismo descaro que a menudo a cusa a Rubalcaba de utilizar a la Policía y los jueces y fiscales contra los miembros de su partido pilladlos "in fraganti" con las manos en la caja, sin elevar la más mínima queja por el "acoso" de las cámaras a la búsqueda de la foto de Bautista detenido.

Y, por seguir con Rubalcaba, tampoco tiene desperdicio la andanada que le dedicó al todavía vicepresidente por sus declaraciones sobre la banca. Curiosos reproches éstos, en los que, cómo iba a hacerlo, el vicesecretario de Comunicación del PP no se plantea siquiera si los reproches de Rubalcaba a quienes dieron el visto bueno a tanta hipoteca imposible tienen fundamento, porque a González Pons y a quienes le pagan, porque lo suyo, como lo del párroco, es un oficio, nada le importa la verdad o la justicia, sino el desgaste que pueda hacer de la figura de su objetivo, sea este Rubalcaba o Zapatero.

A veces me extraña que a González Pons no se le haya ocurrido acusar a Zapatero del "Desastre de Annual" o del "Crack" del 29, quizá porque aún no había nacido, porque de la crisis que estamos viviendo, tan parecida a aquella, lleva meses culpándole.

 

EL PASTEL DE LA SGAE

Escrito por javierastasio 02-07-2011 en General. Comentarios (0)

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Siempre que paso por la calle Fernando VI, frente al modernista palacio Longoria, sede de la SGAE, tengo la impresión de que sus recargados estucos, tan efectistas y tan del gusto del público en general, tengo la sensación de que alguien ha olvidado un pastel de bodas sobre la acera.

Con lo de ayer, mi sensación, metafóricamente hablando, se hizo realidad. Realmente, lo que hay en el número cuatro de la calle Fernando VI es un enorme y recargado pastel. Tengo amigos autores y, el que menos, se queja del desmadre que se da en el reparto de los derechos de los creadores. Se quejan, por ejemplo, de que son sólo unos pocos los que se reparten la mayor parte del dinero recaudado. También, de los efectos perversos de ese privilegio franquista de que la gestión de los derechos de cualquier creación corresponda por defecto a la SGAE, y entre ellos el de que sean muchos los centenares de miles de euros que cobra la sociedad por el uso de obras, cuyos beneficiarios nunca reclamarán, entre otras cosas porque, en ocasiones, ni siquiera saben que son suyos.

Cuando alguien, como ha sido mi caso, tiene además conocimiento de las tarifas que se pagan por el uso de la música en la radio y de cómo se asignan lo recaudado, se le hacen los ojos chiribitas. Miles y miles de euros que se asignan, al menos así era antes, mediante muestreos que, al final, acaban primando a una minoría de los autores y dejando fuera a la inmensa mayoría.

Eso en cuanto a la naturaleza de la SGAE que durante años ha hecho y deshecho al antojo de sus directivos y que, con la marea digital, comenzó a entrar en una fase de euforia recaudatoria que le llevó a reclamar, o a intentarlo al menos, por todo aquello que sonaba o se veía en un mundo en el que la información circula vertiginosamente, muchas veces sin llegara a detenerse.

Es en ese momento cuando entran en escena las auditorias, concretamente una, que, al parecer, ha sido el instrumento empleado por los detenidos para desviar parte de los fondos recaudados. La curiosidad me llevó ayer a buscar en la red algo acerca de la consultora citada en la operación. No debí hacerlo y casi me cuesta una depresión, porque lo que encontré en su página y en su cuenta de Facebook fue humo. Humo de colores y en un inglés presuntamente técnico, pero humo.

He de aclarar que lo de la depresión viene a cuento de que me recordó demasiado a otra consultora que padecí personalmente hasta que, finalmente, ocupó el sitio que dejamos quienes fuimos despedidos de la discoteca corporativa de la SER. Os diré -sólo por poner un ejemplo- que el consultado encargado de la digitalización de los fondos perdía y nos hacía perder un tiempo precioso en averiguar datos como el lugar y la fecha exacta de la grabación de cada corte, mientras teníamos que ignorar otros tan importantes como el de la autoría de las canciones.

Al final, acabé descubriendo que la tarea primordial de una consultoría cuando hace presa en alguna empresa es la de justificar y prolongar "ad eternum" el contrato, que no se contabiliza como gasto de personal, sino como servicio, y que se resuelve con un listo que cobra de la consultora y unos cuantos, y pobres, becarios mal pagados que hacen el trabajo sin opinión ni derechos.

Algo así, parece, es lo que ha ocurrido en la SGAE. Se ha contratado a una empresa, curiosamente vinculada a un miembro de la dirección de la sociedad, para prestar unos servicios que debiera cubrir la propia sociedad. Es tanta la gilipollez de quienes se dejan sorprender con una presentación en una pantalla, con su punterito laser incluido, y su vocabulario lleno de "targets", "opensources" y toda una serie de siglas y palabros que hacen el mismo efecto que un "numerito" con pólvora ante los sorprendidos indígenas.

Todo lo anterior, claro, carísimo y respaldado por brillantes carteras de clientes, encorbatados jóvenes brillantes y masterizados, en reuniones en salones de hoteles de postín, cuya finalidad es alimentar el ego del que paga y la cuenta corriente del amo del invento.

Me temo que el pastel de la SGAE se parezca mucho a esto. Lo que me apena es que no se descubran más a menudo otros pasteles iguales en tantas y tantas empresas en crisis.

Por el momento, el soberbio presidente de la SGAE tan dado a tildar de "chorizo" a quien se le apetecía hoy es, al menos eso parece, un canario en la jaula y de rodillas.

 

DERECHOS Y DERECHO

Escrito por javierastasio 03-12-2009 en General. Comentarios (0)

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Lo que distingue a los ciudadanos  de un estado de Derecho de los que viven bajo una dictadura o cualquier otra forma arbitraria de gobierno  tiene la grandeza de lo sencillo. Es algo tan grande y tan sencillo como contar con la seguridad de que cualquier cosa que hagamos está sometida al imperio de la ley que garantiza el sistema judicial.

Algo que parece haber olvidado la ministra González Sinde al proponer una comisión con poder para cerrar sitios web sin la garantía que da la mediación de un juez, algo que, amén de sorprender a más de uno, supondría una enorme inseguridad jurídica para los afectados.

Hay algo que huele muy mal en todo esto. Está claro que quienes están en peligro son las grandes discográficas y las distribuidoras de cine y que los autores e intérpretes que les prestaron su imagen para la protesta del martes ante Industria ni son todos ni les va a ir peor su la música vuelve a los escenarios.

Qué poco se acuerdan las discográficas del nulo apoyo que dieron a los músicos cuando la música grabada fue expulsándoles de las salas de fiesta reconvertidas en discotecas. Qué poco se acuerdan de cómo acabaron con las orquestas que acompañaban a los cantantes en la televisión antes de que se impusiera el sucio “playback”, del que, está claro, cobraban.

Siento en el alma que un intérprete al que admire haya facilitado el titular trágico y engañoso de que “esto se acaba en cinco años”. ¿Qué es lo que se acaba? ¿La ávida tiranía de la SGAE? ¿El negocio de quienes venden copias legales de sus obras?

Se han cansado de decirnos que los discos que nos venden son tan caros porque en cada copia se paga el trabajo de quienes participan en su producción, no el soporte. Pero ¿hay alguien al que le hayan vendido a precio de soporte una copia nueva de un disco rayado? No, claro que no, y, sin embargo, esa es una práctica habitual de las empresas que venden software, Microsoft, sin ir más lejos.

Vale ya de medias verdades y mentiras descaradas. Estoy seguro de que, si mirásemos con lupa todo el proceso de creación y producción de una obra discográfica o cinematográfica, en más de una de las etapas de esos procesos, tan informatizados hoy como la vida misma, nos encontraríamos con una copia pirata de algún software usado en ellas. Estoy seguro de que en casa de muchos de los autores e intérpretes que se concentraron ante  el Ministerio de Industria tienen en sus casas copias ilegales de discos y películas descargadas de Internet o facilitadas por algún amigo.

Seamos serios, la música y el cine, que, por cierto,  en España se financia en gran parte, y menos mal que así es, con el dinero de todos, no se van a morir ni en cinco años ni en veinte. Lo que va a morir, si no está ya en coma, es el “modelo de negocio” abusador con los  creadores y los consumidores. Nos cobrado más de una vez por las mismas cosas y quieren seguir haciéndolo y eso sí que tiene poco futuro.

En cuanto a la ministra, haría muy bien en no apresurarse  empujada por la angustia de sus amigos. La cultura, que es lo suyo, es una cosa y la industria y el negocio, otra bien distinta. Y la industria y el negocio se rigen por el mercado, una de cuyas reglas fundamentales, no lo olvide señora ministra, es que las cosas valen lo que el cliente esté dispuesto a pagar por ellas.

 

DE PIRATAS, DERECHOS Y FRONTERAS

Escrito por javierastasio 27-02-2009 en General. Comentarios (3)

Esto que sigue es la reconstrucción de una carta al director de EL PAÍS que envié en su día, aún no me habían despedido de la SER ni lo sospechaba, y que me fue devuelta con los correspondientes agradecimientos. O sea que no les interesó.
Me extrañó, porque el manejo de las palabras ha sido mi oficio y mi pasión, y porque a todo el que le explico lo que en ella denunciaba le parece interesante y, sobre todo, escandaloso.
Pero... al turrón como le gusta decir al más exótico de los lectores de este blog.
Resulta que, después de años y años de llenarnos la boca con eso de la libre circulación de capitales y mercancías dentro de la Unión Europea, después de sentirnos orgullosos de pertenecer a una estructura política supranacional que iguala los derechos de los ciudadanos de los países miembros, después, en fin,de escuchar una y otra vez que formamos parte de un mercado único, los españoles no podemos hacer descargas de música legales y pagadas en webs de otros países porque, según me cuentan, la SGAE, una entidad privada no se pone deacuerdo con las gestoras de derechos de autor de dichos países, más realistas ymenos codiciosas que la Sociedda General de Autores de España, que, prácticamente, monopoliza esa gestión en nuestro país.
La música ha sido y es para mí, más que una afición, un vicio y, desde que empecer a perder vista, me resulta más cómodo comprar la música en Internet y más barato hacerlo mediante descargas en las correspondientes webs, algo que es posible en algunos, pero no en todos los "almacenes" de cultura de la web.
Para un vicioso como yo, es una tortura ver el catálogo de Amazon o de la FNAC francesa, siempre he sido algo "gabacho", seleccionar ese disco que esperabas encontrar, añadirlo a tu cesta de la compra, buscar tu tarjeta de crédito, iniciar el proceso de pago, llegar hasta el final, darle al aceptar y comprobar que la operación se bloquea, porque la SGAE, al parecer, quiere manejar más pastel de la gestión de los derechos que sus equivalentes británicas o francesas.
Quisiera creer que esto que me cuentan sobre la codicia de la SGAE no fuese cierto, que fuese mi torpeza lo que impide que mis euros no valgan en Francia oReino Unido.
Sin embargo parece que los porcentajes con los que opera la SGAE son excesivos incluso para aquellos de sus socios que no están en lo alto de la pirámide.
Esto que te dicen en privado, porque la SGAE es poderosa, muy poderosa. Tanto como para tragarse como una enorme ameba glotona a todo aquel que ose cuestionar sus métodos o sus tarifas, no es bien visto que se diga en sus asambleas y quienes lo hacen corren el peligro de ser tachados de carcas o, al menos, no progres.
En resumidas cuentas, lo triste, lo escandaloso,  es que cuando se bloquea una compra electrónica tras identificar que la operación se hace desde España, se está levantando una frontera electrónica, una valla de la verguenza, allí donde se nos dice que hace años ya que han desaparecido las fronteras. Y, cuando un ciudadano siente que no es el mismo a un lado u otro de la frontera con Francia, se siente frustrado y, sobre todo, estafado.
Hay que ser un santo varón para, ante esto, no recurrir al P2P y "bajar" a tu disco duro un torrente de música, que la hay, y con la calidad suficiente si se busca bien.

Yo, de momento, resisto la tentación porque creo que hay que recompensar la actividad creativa para que no se extinga. Pero mucho me temo que no todo el mundo piense igual y resista, especialmente en un  país que era de mileuristas y corre el peligro de serlo de parados. Hay muchas maneras de fomentar la piratería y la codicia desmedida que ha reventado elparaíso capitalista es una de ellas y quizá la más eficaz.